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Desde hace dos siglos, el órgano erigido sobre la tribuna occidental en otro tiempo consagrada à San Miguel, presta su voz a la iglesia de Souvigny y contribuye a la magnificencia de las ceremonias.
Probablemente ofrecido por el prior claustral dom (de) la Croix, del que el escudo adornaría la placa del ángel músico que domina la torrecilla central de la gran caja, debe a la calidad de sus materiales, a la perfección de sus timbres y a la pobreza de la parroquia de haber atravesado los años sin transformación, para la elevación de los fieles y la delectación de los músicos. Tres inscripciones sobre pergamino encoladas dentro del pedalero y del positivo atestiguan su origen distinguido : « hecho por el señor Clicquot organero del Rey », « Hecho en París el 25 de mayo de 1782 », « este órgano ha sido hecho como nuevo por François-Henri Clicquot organero del Rey en 1783 del reinado de Louis XVI y del « trianat » de Dom La Croix, prior de Souvigny ». Es, con su gran hermano de la catedral de Poitiers (1790), el único testigo integralmente conservado del gran organero, hijo y nieto de organeros. Reclamado vanamente por la fábrica de San Pedro de Moulins en 1803, debe su celebridad literaria a Alexandre Dumas que pasaba en Souvigny en 1834. Es después J.J. Bonaventure Laurens y Danjou relevados por Hamel que se cargan de su promoción y podemos decir que este órgano es uno de los más antiguos a haber sido considerado como un testigo precioso, un monumento histórico, reputación sancionada por la clasificación de la parte instrumental en 1947 y de la caja en 1975. En 1880, un presupuesto de obras, muy respetuoso, de Merklin, queda sin consecuencia. En 1887, Goydalin efectua la primera revisión. En efecto, el trabajo de Delor para la manufactura Daublaine y Callinet era solamente una desempolvadura. El órgano es entonces alzado de un tono y Goydalin establece un nuevo fuelle. Es solamente en 1960 que una turbina eléctrica es instalada. En 1977, Philippe Hartmann restituye tres fuelles cuneiformes ; el mecanismo de avasallamiento es después afinado por Philippe Klinge. Se trata luego de un testigo irreemplazable, conocido al otro lado del Atlántico y hasta el Japón por la sutileza de su mecánica, el esplendor de sus lengüetas – trompetas, clarín, cromorno, oboe voz humana –, la suavidad de sus fondos y la ardiente poesía de sus juegos de tercera : de qué expresar de manera ideal el repertorio barrocco francés, Couperin, Grigny, d’Aquin y sobre todo la literatura del fin del siglo XVIII, Michel Corrette, Beauvarlet-Charpentier y Lasceux. |
Una semejante riqueza sonora que las palabras son bien incapazes de traducir se inscribía en la prolongación de la Contrarreforma : nada es demasiado bello para Dios. Este instrumento no es en primer lugar concebido para el acompañamiento pero para la alternancia, el órgano reemplazando a los cantantes un versículo de cada dos. Para parafrasear el señor Olier, podemos afirmar que el « plein-jeu » (Plenum), brillante, es la imagen del Padre, que el juego de tercera, flexible y emocionante, simboliza la humanidad del Hijo, mientras que el « grand-jeu », con sus lengüetas flamígeras, evoca el Espíritu del Pentecostés. Además de su papel en la liturgia, el órgano de Souvigny es el eje de un festival de música barrocca cada otoño. Composition de l'orgue : |
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Journées musicales d'automne Programme 2010
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